En los procesos industriales, medir variables críticas es indispensable para garantizar eficiencia, seguridad y calidad. Entre ellas, el flujo de líquidos y gases ocupa un lugar central, pues impacta directamente en el rendimiento de las operaciones y en el cumplimiento de normativas. Existen diversas tecnologías para medir caudal —como turbina, ultrasónicos o Coriolis—, pero la más utilizada en aplicaciones industriales es el flujómetro electromagnético, por su confiabilidad y versatilidad.
¿Qué es un flujómetro electromagnético?
Un flujómetro electromagnético mide el caudal de líquidos conductivos aplicando la ley de Faraday de la inducción electromagnética. Al generar un campo magnético dentro del tubo de medición, el paso del fluido induce una tensión proporcional a su velocidad, la cual se convierte en lectura de caudal.
Su construcción incluye un tubo de medición recubierto con material aislante, electrodos que captan la señal eléctrica, bobinas magnéticas que generan el campo y un transmisor electrónico que procesa la señal para entregar datos precisos. Los modelos de Supmea, como la serie SUP-LDG, integran transmisores compactos, alta estabilidad y opciones de comunicación digital (RS485, Modbus, 4-20 mA), lo que facilita su integración en sistemas de automatización.
Aplicaciones más comunes
Los flujómetros electromagnéticos se destacan en sectores como el tratamiento de agua y aguas residuales, donde permiten controlar el caudal en plantas potabilizadoras y sistemas de alcantarillado. También son ampliamente utilizados en la industria química y farmacéutica para manejar líquidos corrosivos o viscosos, en alimentos y bebidas para procesos higiénicos con alta precisión, y en minería y papel para medir lodos y suspensiones conductivas.
En general, son ideales para líquidos conductivos —agua, soluciones químicas, lodos—, aunque no aplican para gases ni hidrocarburos no conductivos.
Criterios de dimensionamiento
La selección del flujómetro adecuado depende de varios factores. Algunos de los más importantes son:
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Diámetro de la tubería y rango de instalación.
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Conductividad mínima del fluido según especificaciones del fabricante.
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Rango de caudal esperado, manteniendo la velocidad entre 0.5–10 m/s.
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Condiciones de operación: presión, temperatura y sólidos en suspensión.
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Normativas aplicables: certificaciones ambientales, alimentarias o industriales
Los equipos Supmea ofrecen configuraciones flexibles y robustas, asegurando un desempeño confiable en entornos exigentes y cumpliendo con estándares internacionales. Estos equipos representan una solución confiable y precisa para industrias que buscan optimizar sus procesos y garantizar resultados duraderos.
Saber dimensionar correctamente el equipo es clave para obtener mediciones estables y maximizar la eficiencia operativa.
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